Democidio o el rostro del tirano

Thomas_Hobbes_(portrait)Todo lo consecuente al tiempo de guerra, cuando cada hombre es enemigo a cada otro, es consecuente también al tiempo cuando los hombres viven sin seguridad alguna sino la que les proporcionen su propia fuerza e invención. En tal condición no hay lugar para industria, porque su fruto es inseguro; consecuentemente no hay ninguna cultura de la tierra; ninguna navegación ni uso de los productos importados por el mar; ninguna construcción cómoda; ningunos instrumentos para mover cosas que necesitan mucha fuerza; ningún conocimiento de la faz de la tierra, ni del tiempo; ningunas artes, letras o sociedad; y lo peor de todos, perpetual temor y peligro de muerte violenta; y la vida de los hombres es solitaria, pobre, sucia, brutal y corta.¹- Thomas Hobbes

 


Primera parte: El Estado

La definición del Estado ha cambiado a través del tiempo. En épocas pasadas, autores como el inglés Thomas Hobbes definieron el Estado como “una institución, cuyos actos, por pactos realizados, son asumidos por todos, al objeto de que pueda utilizarse la fortaleza y medios de la comunidad, como se juzgue oportuno, para asegurar la paz y la defensa común.” Por otro lado, autores como Karl Marx lo definen como “un comité que administra los problemas comunes de la clase burguesa”. Últimamente, autores modernos como Max Weber, definen el Estado como “coacción legítima y específica. Es la fuerza bruta legitimada como ‘última ratio’, que mantiene el monopolio de la violencia.” Es entonces esencial concluir, a pesar de sus modificaciones, que el elemento central del Estado es el uso de la violencia.

El hombre en su estado natural es un lobo para el hombre, decía Hobbes. Esta visión del ser humano como criatura capaz de tremendo salvajismo y brutalidad ha sido uno de los principales motivadores para la visión de la necesidad de un Estado o gobierno para la organización social. Sin ir más allá, autores como el famoso filósofo idealista alemán Immanuel Kant expresaban la necesidad del Estado para asegurar los derechos de propiedad, es decir, la norma para resolver las disputas por recursos escasos. Kant siguió los pasos del empirista escocés David Hume, quien a su vez siguió los pasos de Hobbes. Sin Estado, ellos argumentaban, sin un agente que hiciese cumplir la ley, el ser humano volvería a su estado innato: el de una bestia guiada por sus pasiones y capaz de los más brutales actos con tal de salirse con la suya, por lo que la propiedad de cada individuo estaría en peligro de ser robada, ya que tanto Hobbes como Hume argüían que no existía un mío o tuyo en la naturaleza.² Es entonces necesaria la intervención de un órgano rector que asegure la convivencia en paz de sus ciudadanos.

 

Por otro lado, pensadores como John Locke argüían la naturalidad de los derechos de propiedad. En su segundo tratado sobre el gobierno civil, Locke escribe:

Godfrey_Kneller_-_Portrait_of_John_Locke_(Hermitage)

Aunque la tierra y todas las criaturas inferiores pertenecen en común a todos los hombres, cada hombre tiene, sin embargo, una propiedad que pertenece a su propia persona; y a esa propiedad nadie tiene derecho, excepto él mismo. El trabajo de su cuerpo y la labor producida por sus manos, podemos decir que son suyos. Cualquier cosa que él saca del estado en que la naturaleza la produjo y la dejó, y la modifica con su  labor  y  añade  a  ella  algo  que  es  de  sí  mismo,  es,  por  consiguiente,  propiedad  suya.  Pues  al  sacarla  del estado común en el que la naturaleza la había puesto, agrega a ella algo con su trabajo, y ello hace que no tengan  ya  derecho  a  ella  los  demás  hombres.  Porque  este  trabajo,  al  ser  indudablemente  propiedad  del trabajador, da como resultado el que ningún hombre, excepto él, tenga derecho a lo que ha sido añadido a la cosa en cuestión, al menos cuando queden todavía suficientes bienes comunes para los demás

 

Portrait_of_Pierre_Joseph_Proudhon_1865
Pierre-Joseph Proudhon

Locke afirma que el derecho a la propiedad es intrínseco al ser humano, siendo que, al igual que a Adán y Noé, Dios ha dado la tierra a los hijos de los hombres.3  A él se suma Jean-Jacques Rousseau, quien planteaba que el accionar del Estado sólo es legítimo si obedece la voluntad general, ya que este consideraba al ser humano como ser racional, en contraposición a Hobbes. Esta visión humanista, característica de la Ilustración, es la que lleva al nacimiento de pensamientos anarquistas, que ponen en duda la legitimidad misma del Estado. El pensador mutualista francés Pierre-Joseph Proudhon, siguiendo la línea Rousseauniana afirmaba que, si el Estado ha de servir la voluntad de la sociedad, es su deber desaparecer para que el ser humano alcance la independencia.4 A él se le suma el filósofo y jurista americano Lysander Spooner, quien en su obra Sin traición, la constitución sin autoridad, afirma:

 

LysanderSpooner
Lysander Spooner

El principio de que la mayoría tiene el derecho a gobernar a la minoría convierte a todo gobierno en una competencia entre dos cuerpos de hombres, entre quienes mandarán y quienes serán esclavos; una competencia que nunca podrá terminar mientras el hombre se resista a ser esclavo.5

¿Es el ser humano una bestia destinada a ser controlada por otras bestias? ¿O es un ser bondadoso impaciente por emanciparse?

 

 


Segunda parte: Democidio

IMÁGENES FUERTES

MassGraveUK_03
Fosa común durante el Holocausto
220px-RJRummel
Rudolph Rummel

El cientista político Rudolph Rummel acuñó el término democidio y lo definió como el asesinato de cualquier persona o pueblo por parte de su gobierno, incluido el genocidio, el politicidio y el asesinato masivo. Solo durante el siglo XX, los gobiernos asesinaron a un total estimado de 262.000.000 de civiles inocentes, desde el colonialismo occidental que mató 50 millones de personas, hasta los 76.702.000 asesinados por Mao Zedong entre 1949 y 1987 durante la Revolución Cultural y El Gran Salto Adelante6. La Unión Soviética asesinó a 61.911.000 de sus propios ciudadanos bajo el régimen comunista de Lenin y Stalin. El Nacionalsocialismo alemán asesinó a 20.946.000 personas entre 1933 y 1945 y Pol Pot, en Camboya, a 2.035.000 de sus compatriotas entre 1974 y 1979. Un 25% de su población total. A ellos se les suman, entre otros, los Japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, los Turcos durante el Genocidio Armenio, La Rusia zarista antes de la Revolución Bolchevique, el régimen de Fidel Castro en Cuba, y la dinastía Kim en Norcorea, la cual sigue hasta el día de hoy con Kim Jong-un. Esto sólo alcanza para contar la cantidad de civiles inocentes asesinados, porque la cifra sube hasta 350.000.000 de muertos si se cuentan los caídos en guerra.

La cantidad de muertos hizo reflexionar a Rummel acerca del rol de las formas de gobierno y el tamaño del Estado, y su relación con la formación de tiranías y la propensión al democidio. Concluyó que los gobiernos más democráticos tendían a atacar menos a sus ciudadanos, mientras que gobiernos más grandes y con más poder, tendían a incurrir en prácticas democidas con mayor frecuencia.

Dr.-Jordan-Peterson-Event-2018-fc0f422649
Jordan B. Peterson

El psicólogo clínico canadiense Jordan B. Peterson ha estudiado regímenes totalitarios por más de 40 años, con especial énfasis en el régimen nazi de Adolf Hitler y la tiranía soviética de Vladimir Lenin y Iósif Stalin. Para Peterson, el surgimiento de relatos ideológicos, los cuales él considera mitologías fragmentadas, se debe a un imbalance en las representaciones simbólicas del inconsciente, el cual se suscita por distintas razones, aunque una muy común es la inacción del individuo ante situaciones en las cuales este debería haber actuado.

adolf-medium
Adolf Hitler

El surgimiento del nazismo en Alemania se suscita tras años en los cuales la sociedad alemana sufrió los efectos socioeconómicos de firmar el Tratado de Versalles, en el cual Alemania y las Potencias Centrales fueron obligados a aceptar toda responsabilidad moral y material del inicio de la Primera Guerra Mundial7. En 1920, Adolf Hitler se unió al Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei, abreviado NSDAP y conocido comúnmente como el partido Nazi. Tras un tiempo se hizo líder del partido y organizó a los famosos camisas marrón o Braunhemden, con quienes incurrió en un golpe al gobierno de Baviera en 1923, lo que falló y por lo cual Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión. En dicha estancia, la cual duró alrededor de nueve meses, Hitler escribió la primera parte de Mein Kampf (Mi Lucha), manifiesto en el cual Hitler expresaba no sólo sus pensamientos y motivaciones, sino las de una gran parte de la sociedad alemana del momento. Una sociedad vilipendiada por la comunidad europea, castigada económicamente con embargos y una inflación enorme, sólo experimentó lo que Peterson denomina El Padre Tiránico, el aspecto tiránico y opresor de la sociedad y la cultura.

hitlerpropagande
Propaganda Nazi

En tiempos de los Freikorps, soldados irregulares que se enfrentaron al Comunismo en la Primera Guerra Mundial, la cultura de racismo y ultranacionalismo contribuyó al surgimiento de una ideología que postulaba, según Hitler, la grandeza de la raza aria, en específico, la teutona, la enemistad con los bolcheviques y judíos, a quienes consideraban traidores por su supuesto rol en la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y la idealización de la cultura alemana. Peterson denomina a estos elementos positivos de la cultura El Padre Benevolente.

Aleksandr Gerasimov - Lenin on the Rostrum
Vladimir Lenin

Vladimir Lenin y sus cómplices siguieron el mismo camino. Dominados por un relato sobresimplificado de la realidad, relevados de su responsabilidad por la visión del otro que la doctrina marxista les dio, cometieron, tras la Revolución Bolchevique, uno de los episodios más horrendos en la historia de la humanidad. El relato leninista pintó a los soviéticos como los héroes que salvarían a los proletarios de la opresión del kulak, quién les quitó absolutamente todo a quienes no habían hecho mucho durante sus vidas. Tras pasar años rumiando acerca de sus infortunios, los rusos no dudaron en dejar salir sus más horrendos impulsos y, justificados por el relato leninista, provocaron episodios como estos:

 

956e7ddd8a24f8b3b7ad9177bc483c3d
Iósif Stalin

El Holodomor8 o Gran Hambre fue el resultado de la colectivización forzosa de las granjas ucranianas perpetrada por la dictadura de Iósif Stalin, sucesor de Lenin9. La “dekulakalización” privó a alrededor de 2 millones de kulaks de sus granjas, y al ser ellos los granjeros más productivos, la producción de grano de Ucrania, hasta entonces considerado el granero de Europa, colapsó catastróficamente. El resultado fueron 7 millones de ucranianos asesinados por inanición por el régimen comunista entre 1932 y 1933.

Caso similar fue la hambruna rusa del área del río Volga (1921-1922), en donde el régimen Bolchevique de Lenin, enfrascado en una guerra civil, permitió la muerte de 1 millón de rusos y ucranianos por inanición. El hambre era tal, que la población de campesinos se vio obligada a incurrir en canibalismo10.

Por último, la Gran Purga (1936-1938) perpetrada por los fieles a Stalin y su ministerio de interior, la NKVD, se encargó de eliminar a alrededor de 700.000 rusos, entre campesinos, miembros del Ejercito Rojo, contrarevolucionarios, sospechosos de sabotaje, etc. Quienes eran ejecutados sin juicio previo o enviados al Gulag, acrónimo de Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias, verdaderos campos de concentración, en donde toda clase de ciudadanos rusos eran forzados a trabajar hasta morir, para luego ser lanzados a fosas comunes como las de Bykivnia11, Kurapaty12, Bútovo13, Communarka14 y Sandarmoj15.


Tercera parte: La tiranía del futuro

En la actualidad, dichas atrocidades nos parecen más una reliquia del pasado que un aviso de cosas por venir. El escritor John David Ebert, autor de libros como Art after Metaphysics y Dead Celebrities, Living Icons nos introduce al concepto de Hipermodernidad, etapa histórico-cultural que comienza con dos eventos: La caída del World Trade Center el 11 de Septiembre de 2001, pero más importante, con el traspaso de la internet de la National Science Foundation al público en 1995. Hasta ese entonces, parecía ser, como nos recuerda Ebert haciendo mención del filósofo Jean Baudrillard, que la historia había llegado, disuelta por la globalización, a un fin anticlimático. Sin embargo, tras el 9/11, Estados Unidos pasó de una preocupación por su propio espacio e influencia en la esfera norteamericana, a la construcción de un aparato de seguridad estatal de dimensiones imperiales.

En el plano cultural, Ebert describe la total liquidificación de todo centro otrora de reunión en torno al comercio a la esfera digital. No sólo eso, sino que todo centro físico ha terminado por ser traspasado al espacio digital, transformando el Mundo Interior del individuo hipermoderno en una interfaz de computador, celular, iPhone, etc. Efectivamente transformándolo en un ser aislado de toda comunidad, historia o ideal utópico16. No sólo eso, sino que también alienado de si mismo, debido a las dinámicas de la vida en este Mundo Interior netamente digital, sufren de la disonancia creada entre su imagen digital y su imagen real.

El profundo nihilismo que aqueja a esta generación es mencionado en la novela distópica Un Mundo Feliz, del escritor británico Aldous Huxley, en donde la sociedad se mantiene en un permanente estado de felicidad, a cambio de la pérdida de toda forma de comunidad, historia, religión y filosofía. Una sociedad en donde la búsqueda constante del placer es un neto reflejo de la ausencia de todo significado. Acompañado a este nihilismo viene la constante búsqueda de seguridad por parte de la población. Sin embargo, dicha seguridad ya no puede ser proporcionada ni por la familia, la cual ya ha sido deconstruída, ni por la comunidad, ya que se encuentra totalmente fragmentada, ni por la religión y la filosofía, las cuales han llegado a una muerte anunciada por Nietzsche ya en el siglo XIX.

 

¿Dónde se ha de encontrar dicha protección? Pues en el Estado. Una sociedad nihilista y ahistórica está destinada a buscar la protección del Estado para resolver sus disputas. Sin capacidad de negociar debido a una minúscula identidad, totalmente deconstruída y con nula profundidad intelectual, verá en el Estado el único atisbo de identidad capaz de solucionar el problema de su profunda insignificancia. El teórico libertario alemán Hans-Herman Hoppe afirma:

hoppe
Hans-Hermann Hoppe

La guerra como consecuencia natural del nacionalismo es también el medio para fortalecer los poderes internos del Estado de explotación y expropiación. Cada guerra es también una situación de emergencia interna, y una emergencia requiere y parece justificar la aceptación de que el Estado aumente su control sobre su propia población. Tal control incrementado obtenido a través de la creación de emergencias se reduce durante el tiempo de paz, pero nunca se reduce a sus niveles previos a la guerra. Más bien, cada guerra exitosa (y solo los gobiernos exitosos pueden sobrevivir) es usada por el gobierno y sus intelectuales para propagar la idea de que fue solo debido a la vigilancia nacionalista y poderes gubernamentales ampliados que los “agresores extranjeros” fueron aplastados y el propio país salvado, y que esta receta exitosa debe conservarse para estar preparados para la próxima emergencia. Liderados por el nacionalismo “dominante” recién probado, cada guerra exitosa termina con la consecución de un nuevo nivel de controles gubernamentales en tiempos de paz y por lo tanto fortalece aún más el apetito de un gobierno para implementar la próxima emergencia internacional que se puede ganar.17

Jordan Peterson, en su primer libro Maps of Meaning, hace alusión a la naturaleza gregaria del ser humano y su propensión a crear grupos, los cuales comparten sus marcos de referencias, o creencias. Esta noción se complementa a lo expresado por Hoppe, puesto que una sociedad sin identidad está destinada a fragmentarse en grupos extremadamente pequeños, pequeñas naciones. Dichas naciones se encuentran hoy en día en constante batalla, la conocida batalla cultural, la cual ha ido tomando dimensiones cada vez más preocupantes, con incidentes como Charlottesville18, en donde facciones de un Estados Unidos bastante polarizado se enfrentaron con resultados fatales por un lado, y los sucesos alrededor de Lindsay Shepherd en Canadá, donde la profesora asistente fue interrogada por comités de “inclusividad”, sólo porque ella decidió utilizar un video sobre un debate acerca de pronombres neutros en una de sus clases19

Podemos apreciar que la polarización que se ha suscitado en muchas partes de Occidente responde a un intenso colectivismo, en donde el debate se centra en las identidades que los individuos de esta generación intentan crearen torno a los grupos a los cuales pertenecen. Tal como menciona Hoppe, la fricción generada por esta suerte de guerra civil identitaria ha ido requiriendo cada vez más intervención del Estado, llevándonos a pasos lentos pero seguros a una sociedad totalitaria.


Conclusión: El rostro del tirano
“Cierre, pues, el libro en este momento el lector que espere encontrar una revelación política. ¡Si fuera tan simple! ¡Si por un lado existieran hombres oscuros que traman malignamente obras oscuras y bastase con distinguirlos de los demás y destruirlos¡ Pero la línea que separa el bien del mal atraviesa el corazón de cada uno. ¿Quién destruiría un trozo del propio corazón? En el transcurso de la vida de un corazón aquella línea se desplaza… El mismo hombre se convierte, a diferente edad, en diferentes situaciones, en otra persona completamente diferente. Nos paramos estupefactos frente a la fosa en la que estábamos allí, allí, para empujar a nuestros adversarios: es por puro azar que los verdugos no seamos nosotros, sino ellos”. – Aleksandr Solzhenitsyn
1fc2f9012e82cc8c1b607de8591bd816
Aleksandr Solzhenitsyn
Alekandr Solzhenitsyn fue un escritor e historiador ruso que vivió en carne propia los horrores del Comunismo. Tras luchar para el Ejercito Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, Solzhenitsyn fue enviado al Gulag por haber criticado a Stalin en una serie de cartas que le dirigió a uno de sus amigos. Fueron diez años en los que Solzhenitsyn presenció los más brutales vejámenes cometidos en contra de sus correligionarios comunistas, pero también las más grandiosas demostraciones de lo alto que el espíritu humano es capaz de llegar si adhiere a un simple, pero arduo camino: el vivir sin la mentira20.
Jordan Peterson, al referirse a las ideologías como mitologías fragmentadas, se refiere a que estas poseen el poder necesario para motivar la acción, ya que son símbolos de arquetipos profundamente enraizados en nuestro inconsciente, pero que no cuentan toda la historia. Por ejemplo, la ideología nazi concentra su discurso en el arquetipo del Padre Benevolente, poniendo énfasis en los aspectos positivos de la cultura teutona, dejando de lado los elementos represivos de esta, es decir, dejando de lado al Padre Tiránico. Quien se encuentra dominado por la ideología, según Solzhenitsyn, es capaz de los más horrorosos crímenes, ya que la mentira proporcionada por la ideología es la justificación perfecta para hacer el mal, pensando que se hace el bien.
Quien incurre en la mentira, según Peterson, incurre en representar el arquetipo del Adversario. Es el arquetipo del mal por excelencia, aquel que se rehúsa a decir la verdad, a mostrarse vulnerable ante el mundo. Quien incurre en la mentira, decide ocultarse de la realidad, reprimirse a sí mismo. Esto es algo que Solzhenitsyn descubrió durante su estancia en el Gulag. Quien incurre en la mentira, es decir, quien actúa en contra de su propia conciencia, se debilita un poco. Cada mentira vuelve al ser humano una cosa cada vez más pequeña y débil, hasta el punto de sucumbir ante la ideología y matar a quienes si sigan su conciencia.
La envidia y la soberbia aparecen cuando uno decide alejarse del camino del Héroe, arquetipo de quien decide mostrarse vulnerable ante el mundo, humilde. Quien cree saberlo todo o tiene demasiado miedo de dejar ir quien cree ser, recurre a la ideología para explicar hasta el más mínimo detalle del mundo, sin lugar alguno para la duda, para el crecimiento. Quien incurre en la mentira es el responsable de no solo entrar al infierno, sino llevarse a todos junto con él.

Por otro lado, quien sigue la senda de la verdad, es decir, quien actúa de acuerdo a su conciencia, es quien enfrenta aquello que no entiende, que le aterra, pero que tarde o temprano domina. Es un camino simple, pero que requiere de gran valor, valor demostrado por pocos a través de los siglos.

Para evitar la tragedia de una tiranía totalitaria, sólo hace falta decir la verdad o, como dice Solzhenitsyn, vivir sin mentira.

 

“La vida es sufrimiento.

El amor es el deseo de ver un sufrimiento innecesario aliviado.

La verdad es la sirvienta del amor.

El diálogo es el camino a la verdad.

La humildad es el reconocimiento de la insuficiencia personal y la voluntad de aprender.

Aprender es morir voluntariamente y nacer de nuevo, de maneras grandes y pequeñas.

Entonces la expresión debe ser libre, para que el diálogo pueda tener lugar,

para que todos podamos aprender humildemente,

para que la verdad pueda servir al amor,

para que el sufrimiento pueda ser aliviado,

para que todos podamos tropezar hacia el Reino de Dios “. – Jordan Peterson21

 


 
Referencias:
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s